jueves, 18 de agosto de 2011

Boletin: Lo que necesitás saber de la FIUBA

¿Cómo funciona el gobierno de nuestra Facultad?

El Consejo Directivo es el órgano de gobierno de la FIUBA. Todas las Facultades tienen uno y es allí donde se toman todas las decisiones de la Facultad: la elección del Decano, los planes de estudio, el presupuesto, etc. Compuesto por 16 personas, están representados los profesores con 8 asientos, y los graduados y los estudiantes con 4 cada claustro. A ellos se les suma el Decano y un trabajador no docente, que tiene voz pero no voto.

Quienes hoy gobiernan la facultad (el decano Rosito, un grupo de docentes y graduados, y su pata estudiantil, El Gradiente) tienen amplia mayoría en este órgano, lo que le permite hacer y deshacer a su gusto. Fueron estas autoridades las que aprobaron de manera bochornosa planes de estudio con inconsistencias en sus contenidos, sin previa discusión ni consulta entre los estudiantes, propiciando en sus sesiones la devaluación académica.

¿Estamos todos representados en el Consejo Directivo?

La mitad del consejo está integrada por los profesores, pero sólo por los concursados, de manera que todos los ayudantes que diariamente sostienen la cursada, tienen vedada su participación. Un claro ejemplo del poder que concentra este grupo, son los (escasos) concursos docentes. Los mismos son organizados discrecionalmente, siendo los jurados elegidos a dedo, y hasta a veces ni siquiera respetados como en el caso de la profesora Alicia Roviglione (actual Secretaria de la Asociación Gremial Docente) quien había ganado un concurso pero su cargo no fue efectivizado. Así es como estos sectores se garantizan la continuidad en el gobierno de la Facultad.

Por su parte, los graduados, que están absolutamente desvinculados de la facultad, tienen la misma representación que los miles de estudiantes, que somos quiénes más tiempo pasamos en la Facultad y sufrimos día a día las decisiones que toman sin preguntarnos.

¿Cómo se reproduce esta estructura en la UBA?

En la Universidad, el máximo órgano de gobierno es el Consejo Superior. Su composición es la siguiente: 5 profesores, 5 graduados, 5 estudiantes y los 13 decanos, a los que se suma el Rector. Es decir que la representación de los estudiantes es aún menor que en las facultades. Sólo 5 de los 28 consejeros superiores llevan la voz de quienes cursamos todos los días para plantear nuestras reivindicaciones.

Asimismo la Asamblea Universitaria, integrada por los 16 consejeros directivos de las 13 facultades, más los 28 consejeros superiores, y presidida por el Rector, tiene dos funciones principales: elegir el Rector y reformar los estatutos de la Universidad.

¿Cómo hacemos los estudiantes para participar?

A pesar de no ser verdaderamente representativo, el Consejo Directivo es el espacio donde se toman la mayoría de las decisiones que definen cómo funciona la FIUBA, las cuales nos afectan directamente. Por eso creemos que es crucial que nuestra voz esté presente mediante la participación activa de los representantes estudiantiles.

Además del Consejo Directivo, cada departamento de la facultad (Física, Química, Estabilidad…) cuenta con un Consejo Asesor que se encarga de su funcionamiento. Los mismos están compuestos por docentes (titulares e interinos) y estudiantes. Además, cada carrera cuenta con una Comisión Curricular permanente que se encarga de la aplicación de los planes de estudio. Estos espacios estuvieron, mayoritariamente y hasta hace unos años, abandonados por los estudiantes. Consideramos muy positivo que de a poco se estén activando y creemos que sería importante la coordinación entre los distintos espacios institucionales, así como también con el CEI.

Sobre nuestras carreras y sus contenidos

La UBA, según su estatuto, es un organismo autónomo del gobierno, pero es económicamente dependiente del Estado, ya que es quién le asigna sus fondos. En la práctica, la Universidad padece de una falta crónica de dinero, lo cual funciona como un método de presión para que se adapte a ciertos lineamientos a cambio de más presupuesto.

Una forma de tapar agujeros es la llamada generación de recursos propios. Cada facultad busca hacer dinero extra ofertando aquello que puede resultar interesante a las empresas privadas. En nuestro caso, el ejemplo son las prácticas profesionales obligatorias, ya que la FIUBA obtiene capital de las empresas a cambio de nuestra fuerza de trabajo. Además, se abrió la posibilidad de establecer convenios con entes privados a los que se les ofrece asesoramiento y servicios desde las facultades a cambio de fondos. Estos fondos vienen cargados con los intereses de los privados, direccionando tanto la investigación como la educación para ponerla al servicio del mercado. Así, las líneas de investigación relacionadas con los intereses de petroleras o productoras de agroquímicos reciben más financiamiento que las que estudian los problemas alimentarios o las energías alternativas.

Esta realidad está reglamentada en la Ley de Educación Superior, sancionada durante el gobierno menemista y profundizada por quienes siguieron al mando. Además de aceptar la generación de recursos propios, permitiendo la intromisión de las Empresas Privadas en las Facultad, la LES creó un organismo llamado CoNEAU. La CoNEAU, organismo dependiente del Ministerio de Educación, se encarga de “acreditar” las carreras que cumplen con los requisitos de la Organización Mundial de Comercio. La CoNEAU ofrece acceso a fondos frescos para las carreras acreditadas de las facultades desesperadas por financiamiento, que se someten a los cambios que este organismo les exija: acortar carreras, exigir pasantías obligatorias en privados, etc.

En nuestra facultad, casi todas las carreras fueron acreditadas a la CoNEAU. En todos los casos, este proceso fue sumamente irregular, con votaciones a escondidas y cambios de plan apurados. Este procedimiento desprolijo (e ilegal) que se hizo a las apuradas y sin consultar a los miembros de la comunidad académica, tiene como consecuencia la elaboración de planes con errores formales gravísimos (y hasta graciosos) como inconsistencias en las correlatividades que muestran que en realidad los cambios no se están haciendo para mejorar académicamente las carreras, sino simplemente para acreditarlas y así obtener más fondos privados.

Desde La Mella creemos que los estudiantes debemos ser partícipes activos de los cambios en las carreras junto a todos los otros miembros de la comunidad universitaria. Rechazamos la acreditación de las carreras a la CoNEAU porque Entendemos que no significa un avance en nuestra formación académica sino que solamente la adapta al mercado privado, sin analizar las necesidades del país y, además, sin que estos cambios busquen una mejora real en las carreras.

Es fundamental cuestionar lo que estamos estudiando y dar el debate en los espacios abiertos de discusión, ya que, al fin y al cabo, es nuestra formación la que está en juego.

Viaje al centro de la Tierra

Debatir en torno al Centro de Estudiantes de la FIUBA implica necesariamente plantearse el por qué y para qué organizarse, al mismo tiempo que nos interpela sobre qué tipo de Centro queremos.

Ante todo creemos que el Centro de Estudiantes debe tener la capacidad de aglutinar, coordinar y articular al conjunto de experiencias que existan en la facultad, desde las comisiones por carrera hasta la organización de un festival. Tiene la tarea de convertirse en la referencia de todos los estudiantes que tengan cualquier iniciativa o inquietud, ya sea de tipo gremial, académica, política o cultural.

Fundamentalmente, creemos que el CEI tiene que tomar la posta para crear y recrear nuevos espacios y formas de participación para que todos los estudiantes encuentren su lugar y se sientan incluidos. Es importante también que dé cuenta de las distintas particularidades de los estudiantes de la facultad: de los que cursamos durante 8 horas seguidas (y seguir estudiando en casa) o los que tenemos que trabajar para bancarnos los estudios. Y así con cada uno de nosotros y nosotras.

El CEI debe plantearse como bandera fundamental la defensa irrestricta de la educación pública. Siendo el órgano gremial de los estudiantes, tiene la responsabilidad de hacer propias las dificultades que afrontamos cotidianamente durante la cursada y defender nuestros derechos. Debe bregar por una mejor calidad académica y articular con otros sectores dentro y fuera de la facultad.

Finalmente, desde La Mella entendemos que el Centro no debe ser apropiado por las agrupaciones que lo conducen. El Centro lo forjamos entre todos, con lo que hacemos y dejamos de hacer. Por eso vemos esencial que te acerques y aportes lo que creas necesario.

¿Quiénes somos?

Somos un grupo de estudiantes, un grupo de jóvenes que venimos a cursar todos los días y luchamos con la calculadora los fines de semana porque queremos ser ingenieros. Pero no todo termina ahí. Queremos ser ingenieros comprometidos con la realidad que nos rodea: nuestra Facultad, nuestra universidad, nuestro país.

Creemos que nuestra carrera nos da herramientas fundamentales para ser actores activos en la sociedad y la construcción del futuro. Estamos convencidos de que el conocimiento que obtenemos no es un simple beneficio sino que somos responsables de lo que hagamos con él. Por eso es que tenemos una visión crítica de nuestra experiencia como estudiantes, buscando siempre una educación integral que nos forme, no como máquinas de resolver problemas, sino esencialmente como personas que pueden interpretar la realidad, dar cuenta de lo que está mal, y pensar qué es lo que se puede hacer para cambiarla.

Pero esta responsabilidad no empieza cuando nos recibimos, sino durante todo nuestro recorrido dentro de la universidad. Estamos lejos de pensar que el sentido del conocimiento se imparte unidireccionalmente hacia nosotros, ya que, como decía el pedagogo brasilero Paulo Freire: ‘Todos nosotros sabemos algo. Todos nosotros ignoramos algo. Por eso, aprendemos siempre.’ Somos tan partícipes de nuestra educación como los docentes y las autoridades y creemos que la Universidad no es un simple espacio de transito hacía el Título Universitario. Es en este sentido que pensamos que hay muchos debates que deben ser dados entre todos. La facultad nos forma y nos transforma, nosotros debemos hacer lo mismo con ella.


No estamos solos

Como estudiantes de la UBA, no estamos aislados del contexto social, político y económico que influye directamente en nuestra formación. Participar activamente de lo que pasa en la Facultad significa necesariamente tener una actitud similar hacia el resto de la Universidad y la sociedad, porque la FIUBA no está aislada, y quien no cambia todo, no cambia nada.

Por eso, compartimos este proyecto junto a muchos estudiantes de otras facultades, con quienes conformamos la Corriente Universitaria Julio Antonio Mella (ContraHegemonía-Sociales, Colectivo de Izquierda-Filosofía y Letras, S.O.S-Económicas, La Mella en Psicología, La Mella en FADU, La Mella en Derecho, La Mella en Exactas, La Mella en Medicina y La Mella en el CBC).

La universidad es un reflejo de la sociedad, una sociedad que hoy nos forma como individuos individuales e individualistas. Desde acá proponemos romper con ese individualismo que todo lo atraviesa. Proponemos juntarnos, organizarnos, discutir, construir un futuro de conjunto para todos y todas, porque creemos que es imposible hacerlo solos. Creemos en la política como una herramienta transformadora de una sociedad que se nos presentan injusta. Vemos en la organización la forma de cambiarla, de volver a encontrar en ella su genuina vocación de cambio social. Queremos construir una cultura contrahegemónica y para eso nos parece necesario que la política deje de ser monopolio de unos pocos, para ser una actividad de debate y construcción de muchos, de proposición y pregunta más de que de imposición y respuesta.

Creemos en el diálogo como forma de construcción política. ¿Qué significa construir desde el diálogo? Significa reconocer la subjetividad del otro. No negar la objetividad, pero sí aceptar que la lucha política es fundamentalmente la lucha por la conciencia. Que no alcanza sólo con que nos presentemos a elecciones y que nos voten, sino que se trata de cambiar las miradas sobre la universidad y sobre la sociedad, de hacer política pero de forma conciente y por tanto crítica, de construir una nueva cultura. Y mal haríamos si creyéramos que podemos emprender este camino si no es a partir del diálogo. Si pensáramos que alcanza con los panfletos y las consignas. Si consideráramos que se trata de imponer las ideas que nosotros elaboramos previamente, abstraídos de la realidad. Por eso la La Mella solo puede ser un colectivo heterogéneo, de sujetos. No aspiramos a la homogeneidad monolítica, preferimos la riqueza de la pluralidad.

Te proponemos que tomes estas líneas como disparador de inquietudes. Nuestra propuesta es que te organices, discutas, que participes. Si esto te dejo pensando, si sirvió para despertar algo, entonces cumplió su objetivo. Si además te interesó, querés saber más o criticarlo de arriba abajo, acercate a nuestra mesa o mandanos un mail.



¡No te quedes afuera! Sumate a participar además de...





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